Edu García era un hombre gallego de treinta años que en el verano de 2013 su jefe le dio unos días de vacaciones y decidió ir a Nueva York con el único fin de comprar el último ejemplar del último cómic de Naruto del cual era fan absoluto. Quedó con el hombre que se lo tenía que vender en un bar de Central Park a las 6 de la tarde.
Cuando llegó al aeropuerto de Nueva York nervioso y con el tiempo justo, intentó buscar un taxi libre pero era como buscar una aguja en un pajar; demasiada gente esperando, al final encontró uno muy escondido en un rincón del aparcamiento, incluso temió subir porque no parecía oficial. De camino a Central Park se encontraron inexorablemente con una manifestación por la muerte de un afroamericano a quien lo había matado un policía el día anterior, era ínfima pero quedaron allí bloqueados.
Así que se bajó del taxi e intentó rodear a esa pequeña multitud de gente, lo cual le costó un tiempo muy valioso, y no podía permitir perdérselo, porque le quedaban 10 minutos justos para que su reloj marcara las 6. Al darse cuenta, Edu García corrió lo más rápido que pudo hasta su destino.
Eran las 6:10 cuando Edu García consiguió llegar a Central Park se apresuró a buscar al hombre, y al encontrarlo le dijo que como había tardado tanto le había vendido el cómic a otra persona. Edu, decepcionado y abatido, subió de nuevo al avión de regreso a Galicia, donde continuaría con su hastioso trabajo.
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